Adolescente rebelde y problemático

Estoy muy preocupado por un amigo que últimamente esta muy cambiado. Bebe en exceso, no cumple con sus actividades estudiantiles y se muestra muy agresivo. Sus padres aún no se han dado cuenta de sus bajas calificaciones y las cosas van cada vez peor ¿Qué puedo hacer para ayudarlo?

La  rebeldía como respuesta a situaciones estresantes es de difícil manejo y puede presentarse a  cualquier edad. Sin embargo, es en la adolescencia, donde puede darse con mayor frecuencia, debido al deseo por parte de los jóvenes, de liberarse de situaciones problemáticas y disminuir la influencia del control externo de adultos en la toma de sus decisiones. Frente a estos casos, es aconsejable promover una  conversación con estos jóvenes de una manera comprensiva, que favorezca el dialogo, y centrándonos en lo que les preocupa, molesta, o incomoda, pues si se hace de manera desafiante y mediante el castigo, es probable que aumenten las conductas rebeldes y no podamos ayudarles.

La adolescencia como etapa evolutiva se caracteriza por diversos cambios. Entre ellos, el desarrollo de la identidad y la autonomía personal. Los jóvenes buscan la independencia de los padres o cuidadores, deseando tomar decisiones propias respecto a sus vidas.

En algunos casos, para los padres es difícil asumir y ceder a las nuevas exigencias y gustos de sus hijos, por lo que tienden muchas veces a ser poco comprensivos y autoritarios. Frente a esto, los jóvenes se muestran rebeldes y reaccionan en contra de las normas establecidas, mostrándose exigentes, caprichosos e impositivos, manifestando malestar y descontento cuando no se hace lo que desean.

Entre las conductas rebeldes realizadas por los jóvenes, suelen presentarse las siguientes: abandono de los  estudios,  robar,  juntarse  con  “malos”  amigos,  consumo de alcohol y drogas,  conductas violentas, conductas sexuales de riesgo para el contagio de ETS y embarazo adolescente, entre otras. La finalidad  aparente es desahogarse de su malestar e insatisfacción, e incluso en ocasiones, herir a los demás, aunque estos comportamientos impliquen el lastimarse a sí mismos.

El joven necesita que los demás cambien su actitud hacia él y validarse como una persona mayor, con capacidad de decisión. El dialogo es un gran paso para que los jóvenes sean concientes de la situación en la que se encuentran debido a su etapa del desarrollo, evaluando sus conductas, sin que se sientan ofendidos o juzgados, puesto que de esta manera se puede  generar un efecto adverso.

Buscar ayuda con algún adulto responsable de la crianza, el cuidado o la educación de ese joven, puede ser  favorable para lograr que supere con éxito y de la manera más adaptada posible la consecución de las tareas propias de la adolescencia. El objetivo es que los jóvenes se conviertan en adultos responsables, sanos, buenos. En el caso que la relación con los padres se encuentre deteriorada, el apoyo de otra figura adulta significativa para el joven, puede ser un primer paso importante. Siempre recordando que la incondicionalidad y el respeto mutuo  son factores importantes en este proceso.

Para saber más:

http://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0034-98872007000400007&script=sci_arttext

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